La temporada 1990-91 se convirtió en un capítulo legendario en la historia de Albacete Balompié. Después de varios años de lucha en la Segunda División, el equipo encontró su camino hacia la gloria, bajo la dirección del entrenador Antonio Gómez. Con un plantel que combinaba experiencia y juventud, los albicelestes lograron un rendimiento sobresaliente, estableciendo un récord de puntos que los catapultó al primer lugar de la tabla.

El ambiente en el Estadio Carlos Belmonte era electrizante. Cada partido se convirtió en una celebración, con los aficionados llenando las gradas y apoyando a su equipo incansablemente. Los jugadores respondieron a esta pasión con un estilo de juego atractivo y efectivo, que les permitió enfrentarse a sus rivales con confianza y determinación.

Uno de los momentos más memorables de esa temporada fue el enfrentamiento contra el archirrival, CF Fuenlabrada. Este partido no solo representó una batalla por los puntos, sino también una lucha por el orgullo local. Los albicelestes lograron una victoria crucial, que no solo consolidó su posición en la tabla, sino que también encendió la llama de la esperanza entre la afición.

Finalmente, el 19 de mayo de 1991, el sueño se hizo realidad. Con una victoria en el último partido de la temporada, Albacete Balompié aseguró su ascenso a la Primera División. La ciudad estalló en jubilo; las calles se llenaron de celebraciones, y los aficionados se unieron en una fiesta que resonaría en la historia del club. Fue un ascenso que no solo cambió el destino del equipo, sino que unió a toda una comunidad.

Hoy, al mirar hacia atrás en ese año mágico, los aficionados de Albacete Balompié recuerdan la temporada 1990-91 no solo como un triunfo en el campo, sino como un momento que definió la identidad del club. La historia de aquella promoción sigue viva, recordándonos la importancia de la perseverancia, el trabajo en equipo y el inquebrantable apoyo de una afición que nunca dejó de creer en los albicelestes.